Mireia Belmonte, la leona que quiso ser sirena
La nadadora olímpica puso el broche de oro a la última jornada del IX FID Ciudad de León ABANCA. Ejemplo de superación para las nuevas generaciones, le gustaría que le recordaran como una buena persona que trabajó por hacer realidad sus sueños.

Igual que hizo en los Juegos Olímpicos de Río 2006, en el que puso “el broche de oro”, Mireia Belmonte cerró la última charla del FID con una gran frase que pone en valor el esfuerzo: “Si vas a mirar atrás es para ver todo lo que has trabajado”. Así dijo que le gustaría que le recordasen, como alguien auténtico que se esforzó por conseguir su sueño.
La nadadora definió su pasión por la piscina con una de sus primeras frases. “En el agua me siento libre”. Y es que la campeona olímpica dejó claro que “primero tienes que estar bien contigo mismo, porque la natación es un deporte solitario y muy mental”. La mente fue protagonista de esta charla. No en vano Mireia Belmonte tuvo que prepararse para que no le afectara la presión de ver 20.000 personas en una grada en los Juegos Olímpicos. “La mente es muy lista y aunque hay muchos momentos duros, los borra cuando ganas y no te acuerdas de eso cuando tocas la pared”.
Dice sentirse identificada con los niños de los clubes que había entre el público, porque empezó a nadar con 4 años y ya en Sidney 2000 soñó con estar en el podio olímpico. “La familia es esencial, que te anime a seguir y no te presione”, son los consejos que da a los padres, como hicieron los suyos: “Me decían que disfrutara nadando y que saliera del agua con una sonrisa”.
Ahora su ilusión es su escuela para que los nadadores actuales tengan más facilidades en instalaciones y valores que son “los dos ingredientes esenciales para formar futuros campeones”.


